- «Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley?»
Él le dijo:
- “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser.”
Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él:
"Amarás a tu prójimo como a ti mismo."
Estos dos mandamientos sostienen la Ley entera y los profetas.»
Aunque no existe en el diccionario el verbo «aprojimar», bien podríamos decir hoy que Jesús «aprojima» a Dios. El amor a Dios y el amor al prójimo quedan tan unidos que casi parecen las dos caras de una misma hoja.
Eso dice el evangelio. Toda la Ley se sostiene sobre dos afirmaciones: amar a Dios y amar al prójimo. Y Jesús no inventa nada nuevo: une dos textos de la tradición de Israel y afirma que el segundo mandamiento es «semejante» al primero.
El amor pertenece a esas experiencias humanas elementales que tienen que ver con el cuidado, la protección, la ternura, la necesidad del otro. Antes de saber explicar qué es amar, ya sabemos lo que significa sentirnos cuidados o necesitar a alguien.
Por eso no existe un amor puramente teórico. El amor, cuando es real, termina tomando cuerpo: se convierte en presencia, atención, entrega, cuidado. Todos somos, de alguna manera —entiéndase bien—, mendigos del amor.
La primera carta de Juan lleva esta intuición todavía más lejos: «A Dios nadie le ha visto nunca. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros». El Dios invisible se hace reconocible en algo tan concreto como el amor entre personas.
Y unos versículos después Juan parece ir todavía más lejos: «Quien no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios, a quien no ve». Es difícil decirlo con más claridad.
Jesús no acerca simplemente al prójimo a Dios; de alguna manera, «aprojima» a Dios. Impide pensar en Dios al margen de la suerte concreta de los demás.
Por eso, para Jesús, los espacios y los tiempos sagrados son muy concretos: el espacio sagrado es la distancia que te separa del rostro del prójimo y que tú decides recorrer; y el tiempo sagrado es lo que tardas en ponerte a servirle.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por tu opinión.