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domingo, 25 de octubre de 2026

EVANGELIO DEL DOMINGO. SEMANA 30 DEL TIEMPO ORDINARIO

 



EVANGELIO
En aquel tiempo, los fariseos, al oír que Jesús habla hecho callar a los saduceos, formaron grupo, y uno de ellos, que era experto en la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba:
- «Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley?»
Él le dijo:
- “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser.”
Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él:
"Amarás a tu prójimo como a ti mismo."
Estos dos mandamientos sostienen la Ley entera y los profetas.»

Mateo   22, 34-40
COMENTARIO

Aunque no existe en el diccionario el verbo «aprojimar», bien podríamos decir hoy que Jesús «aprojima» a Dios. El amor a Dios y el amor al prójimo quedan tan unidos que casi parecen las dos caras de una misma hoja.

Eso dice el evangelio. Toda la Ley se sostiene sobre dos afirmaciones: amar a Dios y amar al prójimo. Y Jesús no inventa nada nuevo: une dos textos de la tradición de Israel y afirma que el segundo mandamiento es «semejante» al primero.

El amor pertenece a esas experiencias humanas elementales que tienen que ver con el cuidado, la protección, la ternura, la necesidad del otro. Antes de saber explicar qué es amar, ya sabemos lo que significa sentirnos cuidados o necesitar a alguien.

Por eso no existe un amor puramente teórico. El amor, cuando es real, termina tomando cuerpo: se convierte en presencia, atención, entrega, cuidado. Todos somos, de alguna manera —entiéndase bien—, mendigos del amor.

La primera carta de Juan lleva esta intuición todavía más lejos: «A Dios nadie le ha visto nunca. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros». El Dios invisible se hace reconocible en algo tan concreto como el amor entre personas.

Y unos versículos después Juan parece ir todavía más lejos: «Quien no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios, a quien no ve». Es difícil decirlo con más claridad.

Jesús no acerca simplemente al prójimo a Dios; de alguna manera, «aprojima» a Dios. Impide pensar en Dios al margen de la suerte concreta de los demás.

Por eso, para Jesús, los espacios y los tiempos sagrados son muy concretos: el espacio sagrado es la distancia que te separa del rostro del prójimo y que tú decides recorrer; y el tiempo sagrado es lo que tardas en ponerte a servirle.

jueves, 22 de octubre de 2026

EVANGELIO DEL MIERCOLES 21 DE OCTUBRE. SEMANA 29 DEL TIEMPO ORDINARIO



EVANGELIO
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «He venido a prender fuego en el mundo, ¡y ojalá estuviera ya ardiendo! Tengo que pasar por un bautismo, ¡y qué angustia hasta que se cumpla.¿Pensáis que he venido a traer al mundo paz? No, sino división. En adelante, una familia de cinco estará dividida: tres contra dos y dos contra tres; estarán divididos el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra.»

Lucas 12, 49-53

sábado, 17 de octubre de 2026

EVANGELIO DEL SABADO. SEMANA 18 DEL TIEMPO ORDINARIO


EVANGELIO


En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Si uno se pone de mi parte ante los hombres, también el Hijo del hombre se pondrá de su parte ante los ángeles de Dios. Y si uno me reniega ante los hombres, lo renegarán a él ante los ángeles de Dios. Al que hable contra el Hijo del hombre se le podrá perdonar, pero al que blasfeme contra el Espíritu Santo no se le perdonará. Cuando os conduzcan a la sinagoga, ante los magistrados y las autoridades, no os preocupéis de lo que vais a decir, o de cómo os vais a defender. Porque el Espíritu Santo os enseñará en aquel momento lo que tenéis que decir.»


Lucas 12, 8-12

EVANGELIO DEL SÁBADO. SEMANA 28 DEL TIEMPO ORDINARIO.


EVANGELIO


En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Si uno se pone de mi parte ante los hombres, también el Hijo del hombre se pondrá de su parte ante los ángeles de Dios. Y si uno me reniega ante los hombres, lo renegarán a él ante los ángeles de Dios. Al que hable contra el Hijo del hombre se le podrá perdonar, pero al que blasfeme contra el Espíritu Santo no se le perdonará. Cuando os conduzcan a la sinagoga, ante los magistrados y las autoridades, no os preocupéis de lo que vais a decir, o de cómo os vais a defender. Porque el Espíritu Santo os enseñará en aquel momento lo que tenéis que decir.»


Lucas 12, 8-12

jueves, 8 de octubre de 2026

EVANGELIO DEL JUEVES. SEMANA 27 DEL TIEMPO ORDINARIO



EVANGELIO
En aquel tiempo, dijo Jesús a los discípulos: «Si alguno de vosotros tiene un amigo, y viene durante la medianoche para decirle: "Amigo, préstame tres panes, pues uno de mis amigos ha venido de viaje y no tengo nada que ofrecerle." Y, desde dentro, el otro le responde: "No me molestes; la puerta está cerrada; mis niños y yo estamos acostados; no puedo levantarme para dártelos." Si el otro insiste llamando, yo os digo que, si no se levanta y se los da por ser amigo suyo, al menos por la importunidad se levantará y le dará cuanto necesite. Pues así os digo a vosotros: Pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá; porque quien pide recibe, quien busca halla, y al que llama se le abre. ¿Qué padre entre vosotros, cuando el hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pez, le dará una serpiente? ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión? Si vosotros, pues, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo piden?»
Lucas  11, 5-13.