DÍA OCTAVO
SOMOS HIJOS DE LA ACOGIDA
La sonrisa de Jesús que hace las paces con la vida
Texto cristiano apócrifo:
Lectura del Evangelio del Pseudo-Mateo
Un ángel había advertido en sueños a José:
—Toma a María y al niño y marcha a Egipto por el camino del desierto.
José obedeció las palabras del ángel y emprendió el viaje.
Al llegar a una cueva, quisieron descansar. María bajó del animal y se sentó, llevando al niño Jesús en su regazo.
Entonces Jesús bajó del regazo de su madre, se puso en pie delante de los dragones y estos se postraron ante él. Después se retiraron. Y Jesús, caminando delante de ellos, les ordenó que no hicieran daño a nadie.
María y José estaban muy asustados, temiendo que los dragones pudieran herir al niño. Pero Jesús les dijo:
—No tengáis miedo, todos los animales del bosque han de amansarse ante mí.
También los leones y las panteras se postraron ante él y los acompañaron por el desierto. Cuando María vio que los leones, las panteras y otras fieras se acercaban, sintió mucho miedo.
Pero el niño Jesús la miró con rostro alegre y le dijo:
—No temas, madre. No vienen para hacerte daño, sino que se apresuran a servirnos a ti y a mí.
Con estas palabras hizo desaparecer el miedo del corazón de María.
Así se cumplió lo anunciado por el profeta:
—Los lobos pacerán con los corderos, y el león y el buey comerán juntos.
Frase:
«Ser alguien en la vida solo consiste en amar».
Enmanuel Mounier
Experiencia:
Muchas veces vivimos como si la realidad estuviera frente a nosotros. Los imprevistos nos parecen obstáculos, las diferencias se convierten en enfrentamientos y los demásterminan siendo personas de quienes debemos defendernos.
Pero la vida también puede recibirse como un don. Cada día trae personas, acontecimientos y oportunidades que pueden ayudarnos a crecer. Cuando dejamos de vivir a la defensiva, descubrimos que no todo está contra nosotros y que muchas cosas se acercan para acompañarnos, enseñarnos o abrirnos un camino.
Meditación:
María contempla los leones y las panteras como una amenaza. Jesús, en cambio, los mira como compañeros de viaje.
Descubre en aquella realidad un significado diferente: los animales no vienen contra ellos, sino para servirlos y guiarlos.
La sonrisa de Jesús nace de una mirada reconciliada con la vida. No vive enfrentado con lo que lo rodea. Sabe recibir cada realidad, descubrir su lado bueno y reconocer lo que puede ofrecerle.
También nosotros podemos pasar por la vida haciendo las paces con ella. Dejar de considerar cada dificultad como un enemigo.
Cuando creemos que todo está contra nosotros, vivimos alterados y reaccionamos con nerviosismo. Cuando acogemos la vida como un don, recuperamos la calma y la claridad.
Y si comprendemos que la realidad no está frente a nosotros, sino que puede ser para nosotros, descubrimos también nuestra verdadera tarea: yo tampoco estoy frente a los demás; estoy llamado a ser para ellos.
No he venido a competir, imponerme o defendercontinuamente mi lugar, sino a acompañar, ayudar y hacer más habitable el camino de quienes encuentro.
María:
María se deja iluminar por la mirada alegre de Jesús. Lo que primero contemplaba como una amenaza comienza a verlo como una presencia que acompaña.
Ella nos enseña a no encerrarnos en la primera impresión, sino a mirar de nuevo la realidad hasta descubrir el bien que también puede ofrecernos.
Compromiso:
Hoy, ante una situación imprevista o una persona que contradiga mis planes, evitaré reaccionar a la defensiva. Me preguntaré: «¿Qué puede ofrecerme esta realidad y cómo puedo ser yo para esta persona?».
Oración:
Jesús, rostro alegre en el camino, que no vivamos frente a los demás
Danos una sonrisa capaz de reconocer el lado bueno de la realidad.
Amén.
