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domingo, 26 de abril de 2026

EVANGELIO DEL DOMINGO. SEMANA 4 DEL TIEMPO DE PASCUA.


EVANGELIO
En aquel tiempo, dijo Jesús: «Os aseguro que el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ése es ladrón y bandido, pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A éste le abre el guarda y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por su nombre a sus ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas, camina delante de ellas y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz; a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños.»
Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús: «Os aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos: pero las ovejas no los escucharon. Yo soy la puerta: quien entra por mí, se salvará, y podrá entrar y salir, y encontrará pastos. El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estrago: yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante.»

Juan   10, 1-10

COMENTARIO

En el Evangelio de San Juan Jesús lo es todo. Es el Cordero, él es Pastor, es la Puerta. Curiosas comparaciones joánicas. Decir que es Pastor y decir que es Puerta es lo mismo. Según la antropología cultural del momento, en aquel tiempo los apriscos no tenían puerta, sino que en el lugar de la entrada se situaba el pastor, y allí dormía.

Jesús, con la imagen del Buen Pastor judío, cuida la realidad humana que tiene delante, capacita al ser humano para que no deje de mirar hacia delante en apuesta de perfección, pero se detiene en cada pasto, por parcial que sea, si la oveja encuentra dicha en tal lugar. 

Es emocionante el versículo nueve cuando afirma: “Yo soy la puerta: quien entra por mí, se salvará, y podrá entrar y salir, y encontrará pastos” . Aquí la “versión original” (el que venimos llamando código joánico) nos da una pista que nos pasa desapercibida en las traducciones. 

“Pasto”, en griego se expresa con la palabra “nomé ”, muy parecida a la palabra “nomós”, que significa Ley. San Juan hace un "juego literario" que debió cabrear a los pastores-bandidos del momento (la casta sacerdotal del momento).

Esta es la clave del texto; los pastores y bandidos, al fin y al cabo son para Jesús los escribas, fariseos y sacerdotes de su tiempo que sólo saben aplicar la Ley de modo inmisericorde. Por el contrario allí donde unos aplican la Ley, otro, Jesús, “da pasto”. Sencillamente emocionante.

Cuando traemos el evangelio al hoy de nuestra vida irremediablemente se convierte en un buen test de calidad de nuestra religiosidad de matriz cristiana.  El objetivo de una religion no puede consistir en cumplir normas (Ley) sino en sentirse alimentado (pasto).

La pregunta sobre el sentido de nuestra fe es si nos sacia o no, si nos llena o no, si alienta y alimenta nuestra vida o no. Y ahí, la respuesta, no puede ser de catecismo; ahí, la respuesta se hace con la propia vida.

Finalmente, ¡cuánta razón lleva Sören Kierkegaard en la frase con la que introducimos este comentario!. Las puertas de la felicidad y del sentido abren hacia dentro; y abriendo en esta dirección se hace espacio y se recrea el hueco necesario para que el otro pase; el que abre la puerta no tiene más remedio que ceder y quedarse atrás.

¡Qué metáfora más bonita, para entender cómo Jesús y su manera de vivir, es una puerta, un lugar de acogida y de encuentro!

No estaría mal acabar el día de hoy preguntándonos si, en nuestra relación con los demás, somos puertas que ceden o muros infranqueables.


viernes, 24 de abril de 2026

EVANGELIO DEL VIERNES. SEMANA 3 DEL TIEMPO DE PASCUA



EVANGELIO
En aquel tiempo, disputaban los judíos entre sí: - «¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?» Entonces Jesús les dijo: 
- «Os aseguro que si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él. El Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre; del mismo modo, el que me come vivirá por mí. Éste es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre.» Esto lo dijo Jesús en la sinagoga, cuando enseñaba en Cafarnaún.

Juan   6, 52-59

jueves, 23 de abril de 2026

EVANGELIO DEL JUEVES. SEMANA 3 DEL TIEMPO DE PASCUA.





EVANGELIO
En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: - «Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre que me ha enviado. Y yo lo resucitaré el último día. Está escrito en los profetas: "Serán todos discípulos de Dios". 
Todo el que escucha lo que dice el Padre y aprende viene a mí. No es que nadie haya visto al Padre, a no ser el que procede de Dios: ése ha visto al Padre. Os lo aseguro: el que cree tiene ya la vida eterna. Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron en el desierto el maná y murieron: éste es el pan que baja del cielo, para que el hombre coma de él y no muera. Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo.»

Juan   6, 44-51

COMENTARIO

La veta "dolorosa" o "dolorista" de la fe cristiana ha prendido más que su matriz "gozosa" o "gloriosa". O dicho con otras palabras, puestos a formar una cofradía, antes se nos ocurre comprar una "dolorosa" o un "crucificado" que a un "cristo resucitado-glorioso".

La fe cristina siempre ha tenido problemas para "vérselas" con el gozo y el placer del vivir. Por eso, la vida plena-eterna-gloriosa la hemos dejado para "la otra vida"; mientras tanto, nos toca estar en este "valle de lágrimas"... haciendo méritos...y si es posible...sufriendo (porque si no no tiene mérito).

Este esquema resulta nefasto; porque empezamos la casa por el tejado. Cristo no dijo sufre para encontrar la "gloria", sino que más bien nos invita a acoger su "dicha" y redimensonar nuestras cruces desde ella.

Por eso dice el texto de hoy que "si creemos tenemos ya la vida eterna". Cristo es la "llave", la "puerta" (diremos el domingo que viene), y a partir de ahí todo puede ser visto "de otro modo".

Si traemos el texto al hoy de nuestra vida, hoy podría ser un buen día para caer en la cuenta de que tan importante puede ser llegar a la eternidad como sentir que la eternidad llegue a ti. Dicho con otras palabras, tan importante es creer que nos espera un futuro de sentido pleno, como vivir cada día dando sentido pleno a lo que hacemos.

No sin ciertas “licencias” de traducción, la frase de Jesús “el que cree tiene ya la vida eterna” podría ser traducida por: “el que cree ha encontrado ya el sentido de su vida”.

Desde esta clave, independientemente de contemplar "paraísos pasados" o postular "paraísos futuros", la gran apuesta cristiana se vive en tiempo real; se trata de un "modo de vida", una manera de comer ("este es el pan que baja de cielo") que implica una manera de vivir ("para que el que coma de él no muera).

O dicho con otras palabras: "...¿cuándo te vimos hambriento...sediento....enfermo....desnudo; y contestó Jesús ...cada vez que lo hicisteis con uno de estos, los más pequeños, ...conmigo lo hicisteis" (Mateo 25, 31-45).



miércoles, 22 de abril de 2026

EVANGELIO DEL MIÉRCOLES. SEMANA 3 DEL TIEMPO DE PASCUA


EVANGELIO
En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: - «Yo soy el pan de la vida. El que viene a mí no pasará hambre, y el que cree en mí nunca pasará sed; pero, como os he dicho, me habéis visto y no creéis.
Todo lo que me da el Padre vendrá a mí, y al que venga a mí no lo echaré afuera, porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado. Ésta es la voluntad del que me ha enviado: que no pierda nada de lo que me dio, sino que lo resucite en el último día. Esta es la voluntad de mi Padre:'que todo el que ve al Hijo y cree en él tenga vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.»

Juan   6, 35-40

martes, 21 de abril de 2026

EVANGELIO DEL MARTES. SEMANA 3 DEL TIEMPO DE PASCUA

 


EVANGELIO
En aquel tiempo, dijo la gente a Jesús: - «¿Y qué signo vemos que haces tú, para que creamos en ti? ¿Cuál es tu obra?
Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: "Les dio a comer pan del cielo."» Jesús les replicó: - «Os aseguro que no fue Moisés quien os dio pan del cielo, sino que es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da vida al mundo.» Entonces le dijeron: - «Señor, danos siempre de este pan.» Jesús les contestó: - «Yo soy el pan de la vida. El que viene a mí no pasará hambre, y el que cree en mí nunca pasará sed.»

Juan   6, 30-35