viernes, 27 de febrero de 2026

EVANGELIO DEL VIERNES. SEMANA 1 DE CUARESMA

  


EVANGELIO
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: 
- Os lo aseguro: Si no sois mejores que los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.
Habéis oído que se dijo a los antiguos: "No matarás", y el que mate será procesado.
Pero yo os digo: Todo el que esté peleado con su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano "imbécil", tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama "renegado", merece la condena del fuego.
Por tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda.
Con el que te pone pleito, procura arreglarte enseguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez, y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último cuarto.

Mateo   5, 20-26

miércoles, 25 de febrero de 2026

EVANGELIO DEL MIERCOLES. SEMANA 1 DE CUARESMA

 

 



EVANGELIO

La gente se apiñaba alrededor de Jesús, y él se puso a decirles: «Esta generación es una generación perversa. Pide un signo, pero no se le dará más signo que el signo de Jonás. Como Jonás fue un signo para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para esta generación. Cuando sean juzgados los hombres de esta generación, la reina del Sur se levantará y hará que los condenen; porque ella vino desde los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón. Cuando sea juzgada esta generación, los hombres de Nínive se alzarán y harán que los condenen; porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás».

Lucas 11, 29-32

martes, 24 de febrero de 2026

EVANGELIO DEL MARTES. SEMANA 1ª DE CUARESMA



EVANGELIO
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuando recéis, no uséis muchas palabras, como los gentiles, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso. No seáis como ellos, pues vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes que lo pidáis. Vosotros rezad así: "Padre nuestro del cielo, santificado sea tu nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo, danos hoy el pan nuestro de cada día, perdónanos nuestras ofensas, pues nosotros hemos perdonado a los que nos han ofendido, no nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del Maligno." Porque si perdonáis a los demás sus culpas, también vuestro Padre del cielo os perdonará a vosotros. Pero si no perdonáis a los demás, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras culpas.»

Mateo 6, 7-15

sábado, 21 de febrero de 2026

EVANGELIO DEL DOMINGO 1 DE CUARESMA

 




EVANGELIO
En aquel tiempo, Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu para ser tentado por el diablo. Y después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, al fin sintió hambre.
El tentador se le acercó y le dijo:
«Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes».
Pero él le contestó:
«Está escrito: “No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”».
Entonces el diablo lo llevó a la ciudad santa, lo puso en el alero del templo y le dijo:
«Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: “Ha dado órdenes a sus ángeles acerca de ti y te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras”».
Jesús le dijo:
«También está escrito: “No tentarás al Señor, tu Dios”».
De nuevo el diablo lo llevó a un monte altísimo y le mostró los
reinos del mundo y su gloria, y le dijo:
«Todo esto te daré, si te postras y me adoras».
Entonces le dijo Jesús:
«Vete, Satanás, porque está escrito: “Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto”».
Entonces lo dejó el diablo, y he aquí que se acercaron los ángeles y lo servían.


Mateo 1, 4-11

jueves, 19 de febrero de 2026

JUEVES DESPUÉS DE CENIZA. TIEMPO DE CUARESMA




EVANGELIO
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar al tercer día.»
Y, dirigiéndose a todos, dijo: «El que quiera seguirme, que se niegue a sí mismo, cargue con su cruz cada día y se venga conmigo. Pues el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa la salvará. ¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero si se pierde o se perjudica a sí mismo?»
Lucas   9, 22-25

miércoles, 18 de febrero de 2026

MIÉRCOLES DE CENIZA

 

La ceniza no es un gesto triste ni un rito para culpabilizar. Es una sacudida de realidad. Te recuerda que eres frágil, sí, pero también que todo lo que ha ardido en tu vida —aciertos y errores— puede convertirse en abono.

La ceniza es lo que queda después del fuego. Y el fuego es tu historia: decisiones acertadas, opciones discutibles, palabras que ayudaron y palabras que hirieron. Nada de eso desaparece sin más. Pero tampoco queda condenado. Puede transformarse.

El mensaje es claro: utiliza lo que haces, incluso lo cuestionable, para sacar algo bueno. No se trata de justificarlo todo, sino de aprender. Lo que salió mal puede enseñarte prudencia. Lo que fue excesivo puede enseñarte medida. Lo que fue egoísmo puede abrirte a la empatía. La ceniza no niega el fuego; lo asume y lo convierte en posibilidad.

Y lo mismo con tu vida entera. No esperes a ser perfecto para afianzarte. No necesitas una versión ideal de ti mismo para empezar a vivir con profundidad. Tu vida es mezcla: fuerza y miedo, generosidad y límite, claridad y contradicción. Aceptarlo no te debilita; te hace sólido. Porque dejas de fingir.

La Cuaresma comienza ahí: no borrando el pasado, sino releyéndolo. No castigándote, sino responsabilizándote. No empezando desde cero, sino empezando desde verdad.

La ceniza en la frente no te reduce. Te sitúa. Te dice: esto eres, polvo y fuego. Y con eso basta para crecer. Nada de lo vivido tiene que perderse. Incluso lo discutible puede convertirse en sabiduría si lo miras de frente y decides transformarlo.

No desperdicies tu historia. Es tu materia prima.