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martes, 26 de mayo de 2026

EVANGELIO DEL MARTES. SEMANA 8 DEL TIEMPO ORDINARIO.


EVANGELIO
En aquel tiempo, Pedro se puso a decir a Jesús: «Ya ves que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido.»
Jesús dijo: «Os aseguro que quien deje casa, o hermanos o hermanas, o madre o padre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, recibirá ahora, en este tiempo, cien veces más –casas y hermanos y hermanas y madres e hijos y tierras, con persecuciones–, y en la edad futura, vida eterna. Muchos primeros serán últimos, y muchos últimos primeros.»

Marcos 10, 28-31

COMENTARIO

¿Te has fijado? ¿No observas algo raro en el texto?. Vuelve a leerlo ….

Todo se recuperó “por cientos”…. Todo … menos el “padre”.  ¡Qué cosas tiene este San Marcos! Otra vez más nos las tenemos que ver con el contexto o dicho más finamente, con la antropología cultural del momento.

La cultura judía era patriarcal. El padre lo era todo, era hasta “portador de Dios”,  puesto que el padre garantizaba tanto la elección como las promesas de Dios. 

Pero Jesús matiza, y de qué manera, este orden patriarcal. Para Jesús el Reino de Dios está por encima del reino del padre. Y el reino de Dios sabemos lo que es: el anuncio del mensaje liberador a los pobres, los pecadores y los excluídos del momento. 

Por tanto, la oferta de Jesús de ”dejar casa, hermanos, padre, madre…” es mucho más, y esencialmente distinto; es la opción por otro orden distinto al patriarcal del momento, donde la consanguinidad deja de ser sagrada, y aparece el amor a los excluidos de la sangre, como el nexo “entrañante” de la nueva sociedad que propone Jesús.

En este sentido, alguien ha dicho que si el judaísmo era la “religión de los padres”, el cristianismo nace como “la religión de los pobres”; tal debió ser la intuición de Jesús. Esta es la razón por la que el “padre” ya no se recupera. Es decir, el “padre” como “orden social”, ya no tiene nada que ver con las opciones vitales de Jesús. 

Dejar casa, hermanos, tierras y padre… es ver la vida en clave menos paterna y más fraterna. Preciosa, fina y prococadora, la intuición de San Marcos.

Cuando traemos el texto al hoy de nuestra vida el ejercicio de interpretación ha de ser tremendo. Hoy el evangelio nos invita a preguntarnos a quién “endiosamos”, quién fagotiza nuestras “energías” cotidianas, quién ejerce sobre nosotros ese papel de "patriarca" que nos quita la lucidez (una persona, una idea, una aspiración ...).

Pongamos nombre a eso…. Y desde ahí hemos de comenzar nuestro nuevo “éxodo vocacional”….





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