DÍA SÉPTIMO
SOMOS HIJOS DE LA SINCERIDAD
La sonrisa sincera del niño Jesús
Texto cristiano apócrifo:
Evangelio apócrifo de la infancia de Tomás
José veía que el niño crecía en edad y sabiduría y no quería que permaneciera sin aprender las letras.
Pasados algunos días, un maestro, amigo de José, le dijo:
—Tráeme al niño a la escuela. Quizá pueda enseñarle las letras tratándolo con dulzura.
Al entrar en la escuela, Jesús encontró un libro colocado sobre un pupitre. Lo tomó, lo abrió y comenzó a hablar movido por el Espíritu. Enseñaba la Ley a cuantos estaban allí.
Pronto se reunió una multitud para escucharlo. Todos se admiraban de la belleza y profundidad de sus palabras y se preguntaban cómo un niño podía hablar con tanta sabiduría.
Cuando José oyó lo sucedido, corrió asustado hacia la escuela, temiendo que pudieran expulsarlo.
Pero el maestro le dijo:
—Has de saber, hermano, que recibí a tu hijo como discípulo, pero está lleno de gracia y de sabiduría. Te ruego que lo lleves de nuevo a tu casa.
Al escuchar estas palabras, el niño Jesús sonrió al maestro y le dijo:
—Has hablado rectamente y has dado un testimonio verdadero.
Frase:
La sonrisa, cuando es sincera, nos conduce a la alegría del otro».
Richard Moran
Experiencia:
Muchas veces tratamos de aparentar que sabemos más de lo que sabemos. Nos cuestareconocer nuestros límites. Pero las apariencias terminan complicándolo todo: una mentira necesita otra mentira y una máscara necesita otra máscara. La sinceridad, en cambio, nos libera del cansancio de fingir y crea relaciones más limpias y confiadas.
Meditación:
El maestro reconoce con humildad que el niño Jesús posee una sabiduría que él no puede enseñarle. No finge tener respuestas ni intenta ocultar su desconcierto.
Jesús sabe que conoce más que el maestro. No lo niega ni adopta una falsa modestia. También él es sincero consigo mismo y con los demás. Pero su sabiduría no lo vuelve arrogante. No se ríe del maestro ni aprovecha su superioridad para avergonzarlo. Le sonríe y reconoce públicamente que ha hablado con verdad.
La sonrisa de Jesús es sincera porque expresa lo que lleva dentro.
La verdadera sinceridad no consiste en negar nuestras cualidades ni en presumir de ellas. Consiste en reconocer con sencillez tanto nuestros límites como nuestros dones. Cuando dejamos de aparentar y aceptamos la verdad sobre nosotros mismos, la vida se vuelve más clara, más libre y más fácil.
María:
María también vivió con sinceridad. Ante el anuncio del ángel no fingió comprenderlo. Nos enseña que podemos reconocer nuestras dudas y nuestras capacidades sin miedo y sin máscaras.
Compromiso:
Hoy reconoceré con sencillez algo que no sé, un error que he cometido sin esconderme, sinpresumir y sin menospreciar a nadie.
Oración:
Ayúdanos a reconocer con humildad nuestros límites y a agradecer los dones que hemos recibido. Amén.
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