DÍA QUINTO
SOMOS HIJOS DE LA CONFIANZA
La sonrisa de la mujer fuerte
Texto bíblico:
Lectura del libro de los Proverbios
Una mujer fuerte, ¿quién la hallará?
Abre sus manos al necesitado y tiende sus brazos al pobre.
Fuerza y dignidad son su vestido, y sonríe ante el día de mañana.
Abre su boca con sabiduría, y hay enseñanza de bondad en su lengua.
Muchas mujeres hicieron proezas, pero tú las superas a todas.
Dadla a conocer por el fruto de sus manos;
que sus obras sean alabadas.
Palabra de Dios.
Frase:
"Cada vez que sonríes a tu miedo, pierde algo de su fuerza».
Thich Nhat Hanh.
Experiencia:
Vivimos muchas veces adelantándonos al miedo.
Antes de que llegue el mañana, ya lo hemos llenado de amenazas. Pensamos en lo que puede fallar, en lo que no podremos controlar, en lo que quizá nos falte, en lo que todavía no está resuelto.
Así, el futuro deja de ser camino y se convierte en carga.
Nos desgasta lo que aún no ha pasado. Nos roba paz lo que todavía no existe.
Y, poco a poco, acabamos viviendo desde la ansiedad.
La mujer fuerte de Proverbios aparece como una figura distinta.
No vive de espaldas a la realidad. Trabaja, cuida, organiza, sostiene, habla con sabiduría y abre la mano al pobre.
No es ingenua. Sabe que la vida exige esfuerzo. Pero no deja que el mañana le robe el presente.
Por eso sonríe ante el día de mañana.
Meditación:
El libro de los Proverbios quiere enseñarnos a vivir con sabiduría. No se queda en grandes teorías.
Baja a la vida concreta: la casa, el trabajo, la palabra, el cuidado, la justicia, la educación del deseo, la relación con los demás y la confianza en Dios.
Al final del libro aparece esta mujer. No se nos dice su nombre.
Quizá porque en ella caben muchos nombres: el de tantas mujeres que, sin ruido, sostienen la vida cada día; mujeres que cuidan, trabajan, prevén, acompañan, hablan con bondad y mantienen encendida la esperanza de los suyos.
El texto dice que está vestida de fuerza y dignidad. Esa es su verdadera belleza. No se reviste de apariencia, ni de miedo, ni de necesidad de controlarlo todo.
Y entonces llega la expresión más hermosa: sonríe ante el día de mañana. No porque sepa lo que va a ocurrir. No porque tenga asegurado el futuro. No porque la vida vaya a ser fácil.
Sonríe porque no está vacía por dentro. Sonríe porque ha aprendido que el mañana no se vence con miedo, sino con confianza.
Dice algo más profundo: “pase lo que pase, no quiero vivir desde el miedo”. Es una sonrisa creyente, sabia, madura. Una sonrisa que no niega la incertidumbre, pero tampoco se deja dominar por ella.
La mujer fuerte nos enseña que la confianza también se educa.
María:
También María mira el futuro sin tenerlo todo claro. Escucha una palabra, pregunta, confía y se pone en camino. No controla todo lo que vendrá, pero se sabe sostenida por Dios. En ella la confianza se hace disponibilidad.
Compromiso:
Hoy voy a pensar una preocupación sobre el futuro y no dejaré que me robe la paz.
Oración:
Dios de la confianza,
enséñame a mirar el mañana sin miedo.
Revísteme de fuerza y dignidad.
Amén.
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